La poliamida 66 y la rotura de puente térmico

Poliamida y rotura de puente térmico son dos conceptos que van normalmente de la mano en el sector de la construcción. Están relacionados con las filtraciones de nuestra vivienda a través de las ventanas y otros elementos. Cómo evitar las filtraciones rompiendo la transmisión de calor o frío es el papel que juegan las poliamidas.

Sin embargo, lo cierto es que en realidad estamos mucho más familiarizados con las poliamidas y las roturas de puente térmico de lo que pensamos.

Por ejemplo, el mecanismo de una sartén es un claro ejemplo de rotura de puente térmico. Y las poliamidas un compuesto habitual en nuestro armario.

En este post conoceremos la relación entre la poliamida sintética y la rotura del puente térmico en los sectores de la ingeniería y la construcción

Poliamida = polímeros + amidas


Químicamente hablando, una poliamida es un polímero, es decir, una sustancia compuesta por la unión de monómeros con enlaces de tipo amida. Podemos encontrar poliamidas en la naturaleza, como en el caso de la seda o la lana, o de forma sintética, como el kevlar o el nailon.

Por sus propiedades mecánicas y térmicas, el uso de la poliamida está ampliamente extendido en la industria, que se vale, además, de su resistividad volumétrica y su capacidad aislante para crear todo tipo de piezas.

Entre sus ventajas nos encontramos con:

  • Elevada estabilidad térmica
  • Resistencia al desgaste y la corrosión
  • Amortiguación mecánica
  • Propiedades de deslizamiento
  • Resistencia química
  • Alta resistencia a la deformación con calor
  • Mecanización sencilla

A estas características debemos sumar que este tipo de polímeros pueden ser mezclados con otros materiales, con lo que se consiguen poliamidas reforzadas con propiedades especiales para diferentes tipos de usos como, por ejemplo, la rotura de puente térmico.

Origen de las poliamidas sintéticas

Durante 10 años, la compañía química DuPont Corporation, de la mano del químico Wallace Hume Carothers, que había dejado su puesto como profesor en Harvard para liderar el departamento de química de la empresa desde 1927, desarrolló las investigaciones sobre polimerización.

Tras tres años de ardua investigación, en 1930, el equipo de Carothers presentó su primer producto tras haber aislado el cloropreno, un líquido que, al polimerizar, se convirtió en el caucho sintético que conocemos como neopreno.

Tras variar el objetivo de sus investigaciones hacia la búsqueda de compuestos para usar en industria, en 1935 se produjo el polímero 6-6, conocido como nailon, y que no saldría al mercado hasta 1938.

Las investigaciones y desarrollos posteriores han llevado a identificar los diferentes tipos de nailon con números, como poliamida 6, 12, 46 o la 66, que es la más utilizada para rotura de puente térmico.

Medias fuertes como el acero, finas como una tela de araña, y una historia de guerra

Las poliamidas sintéticas, con el nailon a la cabeza, llegaron al mercado estadounidense con la clara intención de desbancar a otra poliamida, la seda natural, comercializándose como medias.

Su éxito fue tal que en pocos días se vendieron más de 4.000.000 de pares, y es que las medias de nailon ofrecían todo lo que no podían dar las medias de seda: eran estéticas, resistentes y más económicas.

Con la promesa de un producto duro como el acero y fino como una telaraña, las medias de nailon prometían ahorrar una gran cantidad de dinero en medias de seda a sus compradores.

Pero pronto llegó el revés, y las medias de nailon desaparecieron. DuPont, en 1940, tuvo que redirigir su producción a material bélico destinado a las tropas estadounidenses que acababan de entrar en la Segunda Guerra Mundial.

Las medias dejaron de verse en los comercios, y el nailon se empleó en la fabricación de cuerdas, paracaídas, neumáticos etc. Para poder adquirirlas había que acudir al estraperlo y a los vendedores ambulantes, que multiplicaron su precio.

Al acabar la guerra la demanda estaba en su punto más álgido y, de hecho, sobrepasó la capacidad productiva de Dupont. La compañía no pudo suministrar las unidades suficientes para cubrir la demanda hasta 1946.

Durante meses, miles de compradores arrasaron con las existencias de medias de nailon, provocaron disturbios y peleas y organizaron colas multitudinarias para intentar comprar un par de medias que nunca llegaban. Fueron las conocidas como “Nylon Riots”.

Mujeres haciendo cola durante las Nylon Riots

Poliamidas en la industria

En la industria, las poliamidas se fabrican como semielaborados en diferentes formatos y funcionalidades, siendo los más comunes la poliamida 6 extruida y la poliamida 66.

Sus numerosas propiedades hacen que las poliamidas sustituyan al metal en diversas aplicaciones, con el objetivo de romper el puente térmico. De esta manera, podemos encontrarnos polímeros en automoción, industria pesada, etc. Por ejemplo, en:

  • Ruedas dentadas
  • Separadores
  • Tuercas y tornillos
  • Pomos
  • Patines de deslizamiento
  • Piñones
  • Botones

Puente térmico, la transmisión del calor


Pero hablar de poliamidas y no profundizar en una de sus principales funciones, y más aún dentro de la industria del aluminio, como es la rotura de puente térmico, sería dejar de lado uno de los aspectos más interesantes de los polímeros.

¿Qué es un puente térmico?

Dentro de la construcción, un puente térmico es una zona de la envolvente por la que el calor se transmite con facilidad. Por ejemplo, una ventana de aluminio, ya que es un metal conductor.

Un mal aislamiento térmico puede suponer unas pérdidas de calor de entre el 10% y el 20%, lo que supone una pérdida de eficiencia energética muy elevada para una vivienda que se quiera mantener caliente o fresca.

Actualmente, las normativas de construcción, así como las técnicas y los nuevos materiales, obligan a cuidar el aislamiento y el aprovechamiento de energía de los edificios de nueva construcción, así como en rehabilitaciones.

Los puentes térmicos más habituales en una envolvente nos los encontramos en:

  • Ventanas y puertas
  • Huecos y lucernarios
  • Frentes de forjado
  • Encuentros entre materiales y partes de la vivienda
  • Cerramientos en contacto con el terreno

Dos conceptos que debemos entender para comprender los puentes térmicos son la conductividad y la transmitancia térmicas. Sobre ambos conceptos hablamos en nuestro post sobre aislante térmico.

poliamida y rotura de puente termico

Conductividad térmica

La conductividad térmica mide la capacidad de conducción del calor, esto es, la transferencia de energía en forma de calor por conducción entre dos cuerpos. Dentro de los materiales más comunes, la conductividad habitual se sitúa entre los 0,03 y 0,05 W/mK

Transmitancia térmica

Por su parte, la transmitancia térmica hace referencia a la medida del calor que fluye por unidad de tiempo y superficie. Esto significa que este valor refleja la capacidad de transmitir calor de un material. La unidad de medida internacional es W/m2K. Un valor bajo significará mejores prestaciones de un aislante.

Cómo romper el puente térmico

Para evitar la fuga de calor a través de los puentes térmicos se introducen materiales no conductores que rompan la transmisión de temperatura.

Es el mismo principio que podemos ver en objetos cotidianos como sartenes o asas de tarteras. Un material mal conductor se introduce para que la temperatura no continúe su avance.

En el caso de las ventanas de aluminio, a pesar de que el doble acristalamiento ya actúa como aislante, conviene utilizar perfiles de poliamida para romper el puente térmico y evitar así las filtraciones y condensación.

La poliamida 66

La poliamida 66, con un refuerzo del 25% de fibra de vidrio, es la más utilizada para la rotura del puente térmico. Su uso está incluido en la normativa europea UNE-EN14024, lo que corrobora su efectividad.

La poliamida 66 es un polímero semicristalino (25% de fibra de vidrio) que presenta unas buenas propiedades mecánicas y de resistencia química, debido al empaquetamiento uniforme de las moléculas en la región cristalina.

Esta poliamida absorbe el agua contenida en la humedad del ambiente. A medida que aumenta el contenido de agua dentro de la matriz polimérica, se produce un incremento dimensional y cambios en las propiedades mecánicas del polímero.

Sus principales cualidades son:

  • Resistente a la corrosión y a la mayor parte de productos químicos.
  • Los residuos procedentes de su calcinación carecen de toxicidad y tampoco son perjudiciales para el medio ambiente.
  • Reciclable.
  • Físicamente testada tras su uso en sistemas de carpintería durante las últimas 3 décadas.
  • Bajo coeficiente de conductividad térmica.
  • Coeficiente de dilatación térmica cercano al del aluminio.
  • Punto de fusión superior a las temperaturas del horno de lacado.
  • Buenas propiedades resistentes, incluso hasta temperaturas de 200° C.
  • Resistente al impacto y al envejecimiento.
  • Resistente a la radiación UV debido a su contenido de negro de carbono y a las propiedades intrínsecas del polímero y del método de procesado.
poliamida y rotura de puente térmico